conquistados nunca los ánimos de los naturales están tan quietos, ni tan benévolos al nuevo señor, que no se tema que han de hacer alguna mudanza para atestiguar otra vez las cosas y probar, como suele decirse, a qué fuere a ventura; y así, es menester que el nuevo posesor tenga seso para gobernar y valor para acometer y defenderse en lo que le suceso le ocurriere».
—En esto que ahora nos ha tocado —respondió Sancho—, bien quisiera yo tener el seso y el valor que vuestra merced dice; pero juro por la fe de pobre hombre que estoy más para emplastos que para razones. Vea vuestra merced si se puede levantar, y ayudemos a Rocinante, aunque no lo merece, porque él fue la principal causa de toda esta mojadura. Nunca pensé tal de Rocinante, que le tenía por persona de bien y tan pacífico como yo. A la postre dicen bien que es menester mucho tiempo para venir a conocer las personas, y que no hay cosa segura en