yo el instrumento, como tú quieres que sea, de tanto mal tuyo, ¿no he de quedar yo también sin honra y, por consiguiente, sin vida? Escúchame, amigo Anselmo, y no estés impaciente por responderme hasta que haya dicho lo que se me ocurre acerca del objeto de tu deseo, que tiempo te sobrará para replicarme y a mí para escucharte.
—Sea así —dijo Anselmo—, di lo que quisieres.
Lotario prosiguió diciendo: —Paréceme, Anselmo, que tienes ahora el talle de los moros, a los cuales no se les puede dar a entender el error de su secta con las Escrituras que la Iglesia divina destapa, ni con razones que consistan en especulación del entendimiento ni que vayan fundadas en artículos de fe, sino que les es menester traer ejemplos palpables, fáciles, inteligibles, demostrativos, de toda luz, inconclusos, que tengan matemáticas demostraciones, las cuales no se pueden negar, como decir: «Si de los iguales quitamos los iguales, los que quedan quedan iguales»; y cuando no lo entiendan con palabras, como por cierto no lo entienden, háseles de mostrar con las manos y ponérselo delante de los ojos, y aun con todo esto no basta nadie a persuadirlos a las verdades de nuestra santa religión. Este mismo término he de llevar yo contigo, porque el deseo que te ha nacido es tan fuera de camino y tan apartado de todo aquello que tiene sombra de razón, que me parece que es gastar el tiempo en aconsejar tu simplicidad —que por ahora no le quiero dar otro nombre—; y aun estoy por dejarte en tu desatino, en castigo de tu mal pensamiento. Mas la amistad que te tengo no consiente que te deje en el manifiesto peligro de la perdición en que estás, y así no quiero usar de tanto rigor contigo. Y porque veas claramente esto, dime, Anselmo: ¿no me dijiste que había de solicitar a una mujer honesta, persuadir a una recatada, sobornar a una pura y servir a una prudente? Sí, me lo dijiste. Pues si sabes que tienes la mujer honesta, recatada, pura y prudente, ¿qué es lo que buscas? Y si crees que saldrá victoriosa de todos mis asaltos —como sin duda saldrá—, ¿con qué títulos más altos piensas quedar honrado entonces que lo estás agora, o en qué ha de ser ella mejor