diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el tonto, este el mercader, aquel el soldado, otro el mentecato discreto, otro el enamorado simple; y, acabada la comedia y desnudándose de los vestidos della, quedan todos los recitadores iguales.
—Sí, eso he visto yo —dijo Sancho.
—Pues bien —dijo Don Quijote—, lo mismo sucede en la comedia y trato de este mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero al fin del cabo, que es cuando se acaba la vida, la muerte les despoja a todos de las vestiduras con que se diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.
—¡Buena comparación! —dijo Sancho—; aunque no tan nueva que yo no la haya oído muchas y diversas veces, así como aquella otra del juego del ajedrez, que, en tanto que dura el juego, cada pieza tiene su propio oficio, y en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y van a dar en la bolsa, que es a modo de dar con la vida en la sepultura.
—Cada día te vas volviendo menos tonto y más sagaz, Sancho —dijo don Quijote.
—¡Voto va! —dijo Sancho—; que de la discreción de vuestra merced se me ha pegado algo a mí; que la tierra que de suya es estéril y seca, en llegándola a estercolar y labrar, viene a dar buenos frutos; quiero decir que la conversación de vuestra merced ha sido el estiércol que sobre la estéril tierra de mi seco ingenio ha caído, y el tiempo que ha que le sirvo y comunico es la labranza; y con la ayuda de esto espero de dar frutos de mí que no desdigan ni desvíen de los senderos de la buena crianza que vuestra merced ha hecho en el destartalado entendimiento mío.