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nydus/Don QuixotePublic
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LVIII

atropellar, destruir y degollar escuadrones agarenos a ojos de todos, de lo cual te pudiera traer muchos ejemplos en las historias castellanas verdade-ras

Sancho mudó de conversación y dijo a su amo: —Yo me maravillo, señor, de la desenvoltura de Altisidora, la doncella de la duquesa; a buen seguro que ese que llaman Amor la debió de herir y lacerar por todas partes; dicen que es un rapazuelo cegizco, o, por mejor decir, ciego, que, si toma una flecha a tiento, por pequeña que sea el alma a donde enderece el golpe, la flecha la pasa de parte a parte. También he oído decir que las flechas del amor se embotan y despuntan con la honestidad y vergüenza de las doncellas; mas con esta Altisidora parece que más van aguzadas que despuntadas.

—Advierte, Sancho —dijo don Quijote—, que el amor no mira respectos, ni guarda términos de razón en sus discursos, y tiene la misma condición que la muerte, que así asalta los altos palacios de los reyes como las humildes chozas de los pastores; y cuando se entroniza enteramente en un corazón,

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