ya cosa pasada, no tiene ser, sino el que vemos presente; y si este tal a quien la fortuna ha sacado de su baja redondez (estas fueron las palabras formales que el padre dijo) a la altura de su prosperidad presente, fuere bien criado, liberal, cortés con todos, sin pretender competir con los antiguos nobles, ten por cierto, Teresa, que nadie se acordará de lo que fue, y todos respetarán lo que es, si no fuere los envidiosos, de quien ninguna prosperidad está segura.
—No te entiendo, marido —respondió Teresa—; haz lo que quisieras, y no me rompas la cabeza con más pláticas ni retóricas; y si estás resuelto a hacer lo que dices—
—Resuelto debes decir, mujer —dijo Sancho—, y no revuelto.
—No te pongas a disputar conmigo, marido —dijo Teresa—; yo hablo como Dios es servido, y no me toco a retruécanos; y digo que si estás en tu trece de tener gobierno, que te lleves a tu hijo Sancho contigo,