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nydus/Don QuixotePublic
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XIII. En el cual se da fin a la historia de la pastora Marcela, con otros sucesos

Don Quijote les preguntó qué era lo que habían oído acerca de Marcela y Grisóstomo. El caminante respondió que aquella misma mañana se habían encontrado con aquellos pastores, y que, viéndolos vestidos de aquella fúnebre manera, les habían preguntado el motivo de ir en tal traje; lo cual uno de ellos les explicó, describiendo la extraña conducta y hermosura de una pastora llamada Marcela, y los amores de muchos que la pretendían, junto con la muerte de aquel Grisóstomo a cuyo entierro iban. En suma, repitió todo cuanto Pedro le había contado a Don Quijote.

Esta conversación se interrumpió, y otro la dio comienzo, el cual fue llamado Vivaldo, preguntando a don Quijote qué razón le movía a andar armado de aquella manera en tierra tan pacífica. A lo cual don Quijote respondió:

«El ejercicio de mi profesión no alcahuetea ni permite que de otra manera ande; el regalo, el ocio y el reposo se hallaron para los blandos cortesanos, mas el trabajo, la inquietud y las armas se inventaron y hicieron para solos aquellos que el mundo llama caballeros andantes, de los cuales yo, aunque indigno, soy el menor de todos».

Al instante que esto oyeron, le tuvieron todos por loco, y por confirmarse más en ello y saber qué género de locura era la suya, le volvió a preguntar Vivaldo qué significaba aquello de caballeros andantes.

—¿No han leído vuestras mercedes —respondió don Quijote—, los anales e historias de Inglaterra, donde se tratan los famosos hechos del rey Arturo, a quien comúnmente en nuestro español romance llamamos el rey Artús, del cual es antigua tradición, y recebidísima en todo aquel reino de la Gran Bretaña, que este rey no murió, sino que, por arte de encantamiento, se convirtió en cuervo, y que a su tiempo y a su hora ha de volver a reinar y a cobrar su reino y cetro; por lo cual no se hallará ser

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