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nydus/Don QuixotePublic
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XXX. Que trata del buen tono que mostró la hermosa Dorotea, con otros sucesos de gusto y pasatiempo.

había dado; pero él acudió en su socorro, viendo el apuro en que estaba, y dijo: —No es mucho, señora, que vuestra alteza se turbe y desmaye en el cuento de sus desventuras, porque tales cuita suelen despojar a los afligidos de la memoria, de modo que aun del propio nombre no se acuerdan, como agora le debe de suceder a vuestra señoría, que se le habrá olvidado que se llama la princesa Micomicona, heredera legítima del gran reino Micomicón; y con este aviso vuestra alteza podrá ya reducir a su dolorosa memoria cuanto gustare de decirnos.

—Esa es la verdad —dijo la doncella—; pero pienso que de aquí en adelante no habré menester de que nadie me amoneste, y traeré mi verdadera historia a buen puerto, y es esta: El rey, mi padre, que se llamó Tinacrio el Sabio, fue muy sabio en lo que llaman artes mágicas, y alcanzó por su arte que mi madre, que se llamó la reina Jaramilla, había de morir primero que él, y que poco a después él también había de partir de esta vida, y yo había de quedar huérfana de padre y madre. Pero esto todo, decía él, no le afligía ni congojaba tanto como saber por cierta ciencia que un gigante desaforado, señor de una gran ínsula vecina a nuestro reino, llamado Pandafilando de la Fosca Vista —porque, aunque tiene los ojos en su lugar y derechos, los mira siempre al través, como si visqueara, y esto hace por malicia, para poner temor y espanto en los que mira—, que sabía, digo, que este gigante, en sabiendo que yo era huérfana, había de pasar sobre mi reino con gran podería y despojármelo todo, sin dejarme una pequeña aldea donde pudiese acogerme; mas que yo podría evitar toda esta ruina y desgracia si quisiese casarme con él; pero, por lo que él pudo alcanzar, jamás pensó que yo viniese a consentir en un matrimonio tan desigual; y no dijo más de la verdad en esto, porque jamás me ha pasado por el pensamiento casarme con aquel gigante ni con otro alguno, por grande y desmedido que fuese.

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