CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Don QuixotePublic
Página 346 de 1353
Table of Contents

XXV. Que trata de las extrañas cosas que al valiente caballero de la Mancha sucedieron en la Sierra Morena, y de su

—¡Mucho sabes tú de eso! —dijo Don Quijote—. Ahora tengo que desgarrar mis vestiduras, esparcir mis armas, dar de cabezazos contra estas peñas y otras cosas por el estilo, de las cuales has de ser testigo tú.

—Por amor de Dios —dijo Sancho—, mire vuestra merced cómo da en esas calabazadas, que a tal roca podrá llegar, y de tal modo, que a la primera dé al traste con toda la maquinaria de esta penitencia; y a mi parecer, si es que las cabezadas le parecen a vuestra merced necesarias y que no se puede excusar este negocio, se contentara vuestra merced —pues todo es fingido y mentiroso y de burla—, se contentara, digo, de dárselas en el agua, o en alguna cosa blanda, como de algodón; y déjeme a mí el cargo, que yo le diré a mi señora que vuestra merced dio con la cabeza en la punta de una peña, más dura que un diamante.

—Agradezco tus buenas intenciones, amigo Sancho —respondió don Quijote—, mas has de saber que todas estas cosas que hago no son de burra, sino muy de veras; porque otra cosa sería contravenir a las ordenanzas de la caballería, que nos prohíben decir ninguna mentira, pena de reos de apostasía; y lo uno por lo otro es todo uno que mentir; y así, los golpes que tengo de dar han de ser verdaderos, firmes y valederos, sin mezcla de sosilla ni fantasía alguna; y menester será que me dejes hilas para curarme, pues la fortuna ha querido que nos falte el bálsamo que perdimos.

—Peor fue la pérdida del rucio —respondió Sancho—, porque con él se fueron las hilas y todo; mas suplico a vuestra merced no me torne a mentar este maldito brebaje, que se me revuelve el alma, no que el estómago, con solo oírle nombrar; y pido también que dé por pasados los tres días que me dio de plazo para ver las locuras que hace, que yo las doy por vistas y por juzgadas, y se las diré a mi señora con mil maravillas; y así, escriba la carta y despácheme luego, que yo tengo gran deseo de volver y sacar a vuestra merced de este purgatorio donde le dejo.

346