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nydus/Don QuixotePublic
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LIV

por fuerza, y busca otra donde mudarse antes que se la quiten), determiné, digo, de salir del lugar yo solo, sin mi familia, y ir a buscar parte a donde cómodamente la pudiese mudar, y no con aquella fatiga que los otros salieron; porque bien vi, y vieron todos los más ancianos de nosotros, que no eran amenazas los bandos, como algunos decían, sino verdaderas leyes que se habían de poner en ejecución al tiempo señalado; y movíame a creer esto el saber los rucios y atrevidos pensamientos que los nuestros tenían, tales, que pienso que fue inspiración divina la que movió a su Majestad a poner en efecto tan animosa resolución; no porque todos fuésemos culpados, que algunos había cristianos firmes y verdaderos; pero eran tantos pocos en comparación de los que no lo eran, que no se podía oponer a la fuerza de los contrarios, y no era bien criar una víbora en el seno, teniendo los enemigos dentro de casa. En fin, con justa razón fuimos castigados con la pena del destierro, blanda y suave a los ojos de algunos, pero a los nuestros la más terrible que se puede dar. Doquiera que estamos lloramos a España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural; en ninguna parte hallamos el recibimiento que nuestra desdicha pide, y en Berbería y en todas las partes de África donde esperábamos ser recibidos, acogidos y regalados, es allí donde más nos injurian y nos maltratan. No conocimos el bien hasta que le perdimos; y es tanto el deseo que casi todos tenemos de volver a España, que la mayor parte de aquellos, y son muchos, que saben la lengua como yo, se vuelven a ella y dejan allá sus mujeres y hijos desamparados, tan grande es el amor que la tienen; y ahora conozco y experimento lo que dice el que es dulce el amor de la patria.

“Salí de nuestro lugar, como he dicho, y fui a Francia, y aunque allí nos recibieron bien, yo deseaba ver cuanto pudiese. Pasé a Italia y llegué a Alemania, y allí me pareció que podíamos vivir con más libertad, pues los habitantes no reparan en menudencias; cada uno vive como quiere, porque en la mayor parte se goza de libertad de conciencia. Tomé una casa en un lugar cerca de Augsburgo, y luego me junté con estos peregrinos, los cuales suelen venir a España cada año gran cantidad

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