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nydus/Don QuixotePublic
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XVII

que nunca pagaron posada ni otra cosa en venta alguna; porque cualquier hospedaje que se les dé se les debe por derecho y razón, en pena del insoportable trabajo que padecen buscando las aventuras de noche y de día, en verano y en invierno, a pie y a caballo, con hambre y con sed, con frío y con calor, sujetos a todas las inclemencias del cielo y a todos los incomodidades de la tierra.

—Poco tengo yo que ver con eso —respondió el ventero—; págame lo que me debes, y no hablemos más de caballerías, que de lo único que yo me curo es de cobrar lo mío.

—Sois un majadero y un infame ventero —dijo don Quijote—, y picando a Rocinante y enhiesta la lanza, salió de la venta a rienda suelta, sin que nadie se lo pudiese estorbar, y se aleja una buena pieza sin mirar si su escudero le seguía.

El ventero, cuando le vio ir sin pagarle, acudió a pedirle el pago a Sancho, el cual dijo que, pues su amo no había pagado, tampoco pagaría él, porque, siendo como era escudero de caballero andante, corría por él la misma regla y razón que por su amo en orden a no pagar cosa alguna en las ventas y mesones.

Con esto se desató en cólera el ventero y le amenazó con que, si no pagaba, se lo cobraría de modo que le pesaría.

A lo que respondió Sancho que, por la ley de caballería que su amo había recibido, no daría un maravedí, aunque le costase la vida; porque no se había de quebrantar por él el uso excelente y antiguo de los caballeros andantes, ni se habían de quejar los escuderos de tales que aún estaban por venir al mundo, ni reprocharle jamás la quiebranza de un privilegio tan justo.

Quiso la mala suerte del desdichado Sancho que entre la gente que había en la venta se hallaasen cuatro cardadores de Segovia, tres agujeros del

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