oriental, y como una flor del campo, si se mira por el lado derecho; por el izquierdo no tanto, porque le falta un ojo que perdió de unas viruelas; y aunque el rostro está lleno y hondo de hoyos, los que bien la quieren dicen que no son hoyos los que allí están, sino las sepulturas donde están sepultados los corazones de sus amantes. Es tan limpia, que, por no ensuciar el rostro, trae las narices levantadas en alto, como dicen, que parece que van huyendo de la boca; y con todo esto parece extremada, porque tiene la boca ancha; y a no faltarle diez o doce dientes y muelas, pudiera competir y comparar con las más acabadas. De los labios no digo nada, porque son tan delgados y angostos, que, si se usase devanar labios, se pudiera hacer una madeja dellos; pero, por ser de diferente color de los ordinarios, son milagrosos, porque son jaspeados de azul, de verde y de zarco—perdóneme el señor gobernador por pintarle tan a la larga las partes de la que ha de ser mi nuera algún día; porque la quiero, y no la hallo tan mal parecida.
Table of Contents
XLVII
1111