Pero es, a fin de cuentas, el humor de Don Quijote lo que lo distingue de todos los demás libros del género de caballerías. Es esto lo que hace que sea, como lo llama uno de los críticos modernos más sensatos, «la mejor novela del mundo sin comparación alguna».
Es su humor variado, que abarca desde la farsa más abierta hasta una comedia tan sutil como la de Shakespeare o la de Molière, el que lo ha aclimatado en todos los países donde hay lectores y lo ha convertido en un clásico en todos los idiomas que poseen literatura.