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nydus/Don QuixotePublic
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XXXVII

ventura, porque quien es pobre no tiene cosa buena. Esta pobreza la padece en las más veces, ya con hambre, ya con frío, ya con desnudez, ya con todo junto; pero, con todo eso, no es tan extrema que no coma, aunque sea un poco más tarde de lo que se usa, de las sobras de los ricos; que la mayor miseria del estudiante es lo que llaman sopista, y no les falta por ahí algún brasero o chimenea ajena, que, si no enflama, a lo menos templa el frío, y, en fin, la noche duermen bajo de techo. No quiero llegar a otras menudencias, como es la falta de camisas y no sobra de zapatos, la flacura y poco pelo del vestido, ni aquel harto empacharse cuando la buena suerte les depara algún banquete. Por este camino y términos que he dicho, áspero y dificultoso, cayendo aquí y levantándose allá, llegando al grado que desean, el cual visto, y que han pasado por estas Sirtes, y por estas Escilas y Caribdis, como llevado en las alas de la favorable fortuna, los hemos visto que mandan y gobiernan el mundo desde una cátedra, trocada su hambre en hartura, su frío en refrigio, su desnudez en galas y su dormir sobre estera en repostero de Holanda y damasco, premio justo de su virtud; al cual, comparado y cotejado con el que padece el soldado, se queda muy a la zaga, como ahora diré».

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