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nydus/Don QuixotePublic
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XLVII. De la extraña manera con que fue encantado don Quijote de la Mancha, con otros famosos sucesos

Todos se abrazaron y prometieron darse cuenta de sus sucesos, y don Fernando dio orden al cura de dónde le escribiría para avisarle de lo que con don Quijote fuese, asegurándole que ninguna cosa le daría más gusto que saberlo, y que él, por su parte, le enviaría a decir todo aquello que viese que convenía que supiese acerca de su casamiento, del bautismo de Zoraida, del suceso de don Luis y de la vuelta de Luscinda a su casa. El cura prometió de cumplir su ruego con toda puntualidad, y se abrazaron de nuevo y renovaron las promesas.

El ventero se acercó al cura y le entregó unos papeles, diciendo que los había hallado en el foro de la maleta donde se había hallado la novela del Curioso impertinente, y que se los podía llevar todos juntos, pues el dueño dellos no había vuelto más por ellos; que como él no sabía leer, no los quería. El cura se los agradeció, y, abriéndolos, vio que al título decía: Novela de Rinconete y Cortadillo, por donde entendió que debía de ser alguna novela, y pues la del Curioso impertinente había sido buena, juzgó que todas lo serían, pues podían ser de un mesmo autor; y así, la guardó, con intención de leerla cuando tuviese comodidad. Subió luego a caballo, y el barbero hizo lo mesmo, ambos enmascarados, por no ser conocidos de don Quijote, y comenzaron a seguir las pisadas de la carreta. El orden de su marcha era este: * primero iba la carreta, guiándola su dueño; * a los lados della marchaban los cuadrilleros de la Santa Hermandad, como se ha dicho, con sus escopetas; * luego seguía Sancho Panza sobre su asno, llevando del diestro a Rocinante; * y a la espalda de todos venían el cura y el barbero sobre sus potentes mulas, cubiertos los rostros, como se ha dicho,

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