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nydus/Don QuixotePublic
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XXX. Que trata del buen tono que mostró la hermosa Dorotea, con otros sucesos de gusto y pasatiempo.

servicio hubiere de padecer; y aquí de nuevo os confirmo la merced que prometida os tengo, y juro de iros a acompañar hasta el fin del mundo, hasta verme en presencia de vuestro fiero enemigo, a cuya soberbia cabeza pienso cortar con el filo de esta —no diré buena espada, gracias a Ginés de Pasamonte, que se llevó la mía— (esto lo dijo entre dientes, y prosiguió diciendo): y cortada, y habiéndosela dejado en pacífica posesión de vuestro estado, quedará a vuestra discreción el disponer de vuestra persona como más gustareis, que en tanto que tuviera ocupada la memoria, esclava la voluntad y rendido el entendimiento a aquella —no digo más—, es imposible que yo pueda ni por pienso casarme, aunque me den por mujer a un fénix.

Las últimas palabras de su amo acerca de no querer casarse cayeron tan mal a Sancho que, alzando la voz, exclamó con gran irritación:

“Por mis votos, señor don Quijote, que no está vuestra merced en su trece; porque ¿cómo es posible que vuestra merced ponga en duda el casarse con una tan alta princesa como ésta? ¿Piensa vuestra merced que le ha de ofrecer la Fortuna tras cada piedra la buena suerte que agora se le ofrece? ¿Por ventura es hermosa la señora Dulcinea? No por cierto, ni con mucho; y aun os atrevería a decir que no llega a la suela del zapato de ésta.

Mal tal para paja tengo yo de alcanzar el condado que espero, si vuestra merced anda buscando golosinas en el fondo de la mar. ¡En mal año se case, cásese, cásese, y tome este reino que se le viene a las manos sin buscarle tres pies al gato, y en siendo rey hágeme marqués o gobernador de una provincia, y lo demás ruede el mundo!”

Don Quijote, al oír tales blasfemias contra su señora Dulcinea, no las pudo sufrir, y alzando la pica, sin decir nada a Sancho ni proferir palabra, le dio dos palos tales que le echó en el suelo; y a no ser porque Dorotea le dio voces de que le perdonase, sin duda le quitara la vida allí mismo.

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