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nydus/Don QuixotePublic
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XII

Quijote que debía de ser caballero andante; y yéndose hacia Sancho, que estaba dormido, le asió del brazo y con no pequeña dificultad lo hizo volver en sí, y le dijo en voz baja: —Hermano Sancho, aventura

—Dios nos depare una buena —dijo Sancho—; ¿y dónde está su señoría la aventura?

—¿Dónde, Sancho? —respondió don Quijote—; vuelve los ojos y mira, y verás allí tendido un caballero andante, que a mi parecer no anda muy sobrado de alegría, porque le vi arrojarse del caballo y darse con el suelo con ciertos aires de pesadumbre, y le sonaron las armas en la caída.

—Bien —dijo Sancho—, ¿cómo hace vuestra merced que eso sea aventura?

—No quiero decir —respondió don Quijote— que sea aventura entera, sino que es el principio de ella, porque por estas vías suelen comenzar las aventuras. Mas escucha, que me parece que afina un laúd o guitarra, y, por el modo con que escupe y se despeja el pecho, debe de disponerse a cantar algo.

—A fe que tenéis razón —dijo Sancho—, y sin duda que es algún caballero enamorado.

—No hay caballero andante que no lo sea —dijo don Quijote—; mas escuchémosle, que por ese hilo sacaremos el ovillo de sus pensamientos, porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Sancho se disponía a responder a su amo, pero la voz del Caballero del Bosque, que ni era muy mala ni muy buena, se lo impidió, y escuchando con atención, ambos le oyeron cantar este soneto:

Your pleasure, prithee, lady mine, unfold; Declare the terms that I am to obey; My will to yours submissively I mould, And from your law my feet shall never stray.

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