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nydus/Don QuixotePublic
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VI

—Pues ¿no podría ser vuestra merced —dijo ella— de aquellos que, sin dar un paso, sirven a su rey y señor en su corte?

—Acordaos, amiga —dijo don Quijote—, de que no todos los caballeros pueden ser cortesanos, ni todos los cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes. De todo ha de haber en el mundo; y aunque todos seamos caballeros, hay mucha diferencia de los unos a los otros; porque los cortesanos, sin salir de sus aposentos ni de los umbrales de la corte, se pasean por todo el mundo mirando un mapa, sin que les cueste un cuarto, ni padezcan calor ni frío, hambre ni sed; pero nosotros, los verdaderos caballeros andantes, medimos la tierra toda con nuestros propios pies, atajados del sol, del frío, del aire, de las inclemencias del cielo, de noche y de día, a pie y a caballo; ni conocemos a los enemigos por pintura, sino en sus propias medidas y tallas; y a todo trance y en todo acontecimiento los acometemos, sin mirar en niñerías ni en las leyes del duelo, ni si tiene o no tiene más corta la espada o la lanza, ni si trae reliquias o ningún engaño secreto consigo, ni si el sol se ha de partir y repartir, y otras minuciosidades de esta suerte que se usan en los desafios de hombre a hombre, que vos no sabéis, mas yo los sé. Y habéis de saber además que el verdadero caballero andante, aunque vea diez gigantes que no solamente tocan con las cabezas a las nubes, sino que las traspasan, y que cada uno della va sobre dos torres a manera de piernas, y cuyos brazos son como masteleros de poderosas naves, y cada ojo como una gran rueda de molino, y ardiendo más que vidrio de forja, no se le debe dar por cosa de cuidado en ninguna manera. Antes los ha de acometer y embestir con gentil semblante y animoso corazón, y, si fuere posible, vencerlos y desbaratarlos, aunque traigan por corazas las conchas de cierto pescado, que dicen que son más duras que los diamantes, y por espadas tajantes cuchillas de azero damasquino, o mazas guarnecidas de puntas también de acero, cuales yo he visto más de una vez.

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