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nydus/Don QuixotePublic
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VI. Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barber hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidal

Inglaterra se guarde y se conserve como a cosa única, y se haga para él otra caja tal como la que halló Alejandro en los despojos de Darío, para guardar en ella las obras del poeta Homero. Este libro, compadre, tiene autoridad por dos cosas: la una, porque es muy bueno por sí, y la otra, porque es fama que le compuso un rey de Portugal. Todas las aventuras del castillo de Miraguarda son harto buenas y de grande artificio, y las razones, cortadas y claras, que guardan el decoro del que habla con mucha propiedad y entendimiento. Pues, desa manera, si os parece, maese Nicolás, guárdese éste y el de Amadís de Gaula* de la lumbre, y todos los demás, sin hacer más consulta ni tasación, perezcan.

—No, comadre —dijo el barbero—, porque este que aquí tengo es el famosísimo Don Belianís.

—Pues —dijo el cura—, ésa y la segunda, la tercera y la cuarta piden todas un poco de ruibarbo para purgar la demasía de su cólera, y han de ser limpiadas de todo aquello del Castillo de Fama y de otras mayores afectaciones, para cuyo efecto se les conceda el término ultramarino, y, según enmendaren, se les usará de misericordia o de justicia; y en tanto, compadre, tenédlas en vuestra casa y no dejéis leer a nadie.

—De todo mi corazón —dijo el barbero—; y no queriendo cansarse más en leer libros de caballerías, mandó a la ama que cogiese todos los grandes y los echase en el corral.

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