entre los dientes. Si vuestra merced tiene algo que nos darnos, désnoslo ya, y con Dios, que nos fastidia con querer saber vidas ajenas; y si quiere saber la mía, sepa que yo soy Ginés de Pasamonte, cuya vida está escrita por estas manos.
—Dice la verdad —dijo el comisario—, porque él mismo ha escrito su historia tan grande como queréis, y ha dejado el libro en la cárcel en prenda por dos reales.
—Y pienso sacarlo de empeño —dijo Ginés—, aunque estuviera empéñado en doscientos ducados.
—¿Tan bueno es? —dijo don Quijote.
—Tan bueno es —respondió Ginés—, que a higas con Lazarillo de Tormes y con todos los de su género que se han escrito o por escribir se dieren; que a lo que yo te diré es que trata verdad, y verdades tan lindas y tan donosas, que no hay mentiras que se le parescan.
—¿Y cómo