cuando vio que la remató con tantas pocas, dio gracias al cielo en su corazón. El duque abrazó a Sancho y le dijo que le pesaba de corazón haber dejado la gobernación tan presto, mas que él haría de modo que en su estado se le proveyese de otro oficio menos pesado y de más provecho. La duquesa también le abrazó y mandó que le regalasen bien, pues bien parecía que venía maltratado y peor acribillado.
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