CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Don QuixotePublic
Página 1327 de 1353
Table of Contents

LXXI

cura, y no querría que el premio estorbase a la medicina. Pero por probar no se pierde nada; mira, Sancho, cuánto pides, y azótate luego, y págate de tu mano, pues tienes dineros míos.

A esta propuesta abrió Sancho los ojos y las orejas un geme, y en su corazón condescendió muy de buena gana en azotarse, y dijo a su amo: —Pues en verdad, señor, que estoy dispuesto a dejarme contentar en lo que vuestra merced pide, como saque provecho de ello; que la necesidad de mi mujer y de mis hijos me hace parecer codicioso. Diga vuestra merced cuánto me quiere dar por cada azote que me diere.

—Si Sancho —respondió don Quijote—, yo te hubiese de premiar con arreglo a la importancia y calidad de este remedio, los tesoros de Venecia, las minas del Potosí, serían pocos para pagarte. Mira lo que tienes de lo mío, y pon el precio a cada azote.

—De ésos —dijo Sancho—, hay tres mil y trescientos y tantos; destos ya me he dado cinco, los demás quedan; valgan los cinco por los tantos, y vengamos a los tres mil y trescientos, que a cuarto de real cada uno (porque no le tomaré menor, aunque me le mande todo el mundo), componen tres mil y trescientos cuartos de real; que los tres mil son mil y quinientos medios reales, que hacen setecientos y cincuenta reales, y los trescientos hacen ciento y cincuenta medios reales, que vienen a ser setenta y cinco reales, los cuales, añadidos con los setecientos y cincuenta, suman ochocientos y veinticinco reales en todo. Estos me los detendré de lo que tengo de vuestra merced en mi poder, y me volveré a mi casa rico y contento, aunque bien azotado, porque «no se toman truchas...» —mas no digo más.

—¡Oh, dichoso Sancho! ¡Oh, querido Sancho! —dijo Don Quijote—; ¡cómo habremos de estar obligados a servirte, Dulcinea y yo, todos los días de la vida que el cielo nos concediere! Si ella vuelve a su perdida figura (y no puede ser menos de que vuelva), su desgracia habrá sido ventura, y mi derrota, felicísimo triunfo.

1327