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nydus/Don QuixotePublic
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XXV. Que trata de las extrañas cosas que al valiente caballero de la Mancha sucedieron en la Sierra Morena, y de su

—¿Purgatorio lo llamas, Sancho? —dijo don Quijote—; más llámale infierno, o peor, si algo hay peor.

—Para el que está en el infierno —dijo Sancho—, nulla est retentio, según he oído decir.

—No entiendo qué significa retentio —dijo don Quijote.

—Retentio —respondió Sancho— quiere decir que el que está en el infierno nunca sale ni puede salir dél, lo cual será al revés de vuestra merced, o se han de andar mis piernas a la redonda, si es que llevo espuelas para animar a Rocinante; que una vez yo me vea en El Toboso y en la presencia de mi señora Dulcinea, y le cuente las necedades y los disparates (que todo es uno) que vuestra merced ha hecho y hoy hace, yo la haré más blanda que un guante, aunque la halle más dura que uncorcho; y con su respuesta dulce y meliflua volveré por los aires como bruja, y sacaré a vuestra merced de este purgatorio, que parece infierno y no lo es, pues hay esperanza de salir dél, la cual, como he dicho, no la tienen los que están en el infierno, y pienso que vuestra merced no dirá lo contrario.

—Eso es verdad —dijo el de la Triste Figura—, ¿pero cómo nos apañaremos para escribir la carta?

—Y la orden del pollinico también —añadió Sancho.

—Todo se incluirá —dijo Don Quixote—; > «y como no hay papel, estará bien hecho escribirlo en las hojas de los árboles, como hacían los antiguos, o en tablillas de cera; aunque tan difícil será hallarlas ahora como el papel. Pero se me acaba de ocurrir cómo podrá convenientemente, y aun más que convenientemente, escribirse, y es en el cuaderno que fue de Cardenio, y

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