Así le di la suya y yo le pido la mía a Vuestra Excelencia, ofreciéndole Los trabajos de Persiles y Sigismunda, libro que acabaré dentro de cuatro meses, Deo volente, y que ha de ser el peor o el mejor que se ha compuesto en nuestra lengua, digo de los de entretenimiento; puestos que me desdigo de haber dicho el peor, porque, según el juicio de los amigos, ha de llegar a la cumbre de la bondad posible. Dios guarde a Vuestra Excelencia en la salud que se le desea; el Persiles le besará las manos y yo los pies, haciéndome merced de ser, como soy, el más humilde criado de Vuestra Excelencia.
Desde Madrid, este último día de octubre del año de mil seiscientos y quince.
Al servicio de Vuestra Excelencia:
Miguel de Cervantes Saavedra