CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Don QuixotePublic
Página 643 de 1353
Table of Contents

XLVII. De la extraña manera con que fue encantado don Quijote de la Mancha, con otros famosos sucesos

Oyó don Quijote la plática, y dijo: —A ventura, hidalgos, que sois cursados y experimentados en materias de la andante caballería; porque si lo sois, yo os diré mis desgracias; si no, no me da ninguna pena gastar el tiempo en contarlas. Pero a esta sazón el cura y el barbero, viendo que los caminantes entraban en plática con don Quijote, se llegaron a ellos, con deseo de responder de modo que encubriesen su artificio y no se descubriese su conseja.

El canónigo, respondiendo a don Quijote, dijo: —En verdad, hermano, que sé más de libros de caballerías que de las lógicas de Villalpando; así que, no siendo por otro fin, podéis hablarme de lo que quisiereis con toda seguridad.

—En nombre de Dios, pues, señor —respondió don Quijote—; si eso es así, hágasele saber que yo me tengo por encantado en esta jaula por la envidia y fraude de malos encantadores; porque la virtud es más perseguida de los malos que amada de los buenos.

Caballero andante soy, y no de aquellos cuyos nombres no ha pensado la Fama de eternizar en sus anales, sino de aquellos que, a despecho y pesar de la mesma envidia, y de cuantos magos crió la Persia, o brahmanes la India, o gimnosofistas la Etiopía, han de poner sus nombres en el templo de la inmortalidad, para que sirvan de ejemplo y de pauta a los venideros tiempos, donde los caballeros andantes vean los pasos que han de seguir si quieren subir a la cumbre y coronamiento de las armas de la honra.

—Lo que el señor don Quijote de la Mancha dice —aprobó el cura— es la verdad; porque él va encantado en este carro, no por su culpa ni pecado, sino por la maleza de aquellos a quienes la virtud es odiosa y el valor aborrecible. Este, señor, es el Caballero de la Triste Figura, si por ventura le habéis oído nombrar, cuyas valerosas hazañas y grandes fechos se escribirán en bronces duraderos y en mármoles eternos, a pesar de cuantos esfuerzos hiciere la envidia para obscurecerlos y la malicia para ocultarlos.

643