CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Don QuixotePublic
Página 1160 de 1353
Table of Contents

LI

entiendo; mas supongo que debe de ser alguna de las malas mañas que los encantadores malvados siempre están gastando con vuestra merced; cuando nos veamos lo sabré todo. Quisiera enviarle a vuestra merced alguna cosa; pero no sé qué enviarle, si no son unos cañutos dejalid muy curiosos, para hacer con vejigas, que se hacen en esta isla; pero si el oficio me deja, algo enviaré, por una vía o por otra. Si mi mujer Teresa Panza me escribe, pague el porte y envíeme la carta, que tengo grandísimo deseo de saber cómo va de mi casa y de mi mujer y hijos. Y así, Dios libre a vuestra merced de malos encantadores, y a mí me saque con bien y en paz de este gobierno, que lo dudo, porque pienso dar con

El secretario lacró la carta y despidió al instante al correo; y los que llevaban adelante la broma contra Sancho, juntando las cabezas, concertaron el modo con que había de ser despedido del gobierno. Pasó Sancho la tarde en dictar ciertas ordenanzas tocantes al buen gobierno de lo que él imaginaba ser ínsula; y ordenó que no hubiese regatones de bastimentos en la república, y que cada uno pudiese traer vino de las partes que quisiese, con tal que declarase el lugar de donde venía, para ponérsele el precio conforme a su calidad, bondad y estimación; y el que aguase el vino, o le mudase el nombre, hubiese de perder la vida por ello. Moderó el precio de todo género de calzado, y el del zapato en particular, que le parecía que corría con exceso desmedido. Puso tasa en los salarios de los criados, que iban caminados a la desordenada codicia. Puso penas gravísimas a los que cantasen cantares lascivos y deshonestos, ni de noche ni de día. Decretó que ningún ciego cantase milagros en coplas, si no trújese testimonio auténtico de ser verdaderos, porque se le figuraba a él que los más que los ciegos cantaban eran mentirosos, en perjuicio de los verdaderos. Creó y constituyó un alguacil de vagabundos y gente viciosa, no para que los persiguiese, sino para que los examinase y viese si lo eran o no; que muchos granujas y borrachos se andaban debajo de color de cojos y de falsa llaga. En resolución, él ordenó tantas buenas leyes, que hasta hoy se guardan en aquel lugar, y se llaman Las constituciones del gran gobernador Sancho Panza.

1160