El que ha de emprender un largo viaje, si es cuerdo, antes de ponerse en camino busca algún compañero seguro y apacible con quien acompañarse. ¿Pues por qué no ha de hacer lo mismo el que ha de hacer todo el viaje de la vida hasta la posada última de la muerte, mayormente cuando el compañero ha de ser compañero en la cama, en la mesa y en todas partes, como lo es la mujer con el marido? La compañía de la mujer propia no es mercadería que, después de comprada, se puede volver, ni trocar, ni mudar; porque es un accidente inseparable que dura tanto cuanto dura la vida; es un lazo que, en dándole una vez al cuello, se vuelve nudo gordiano, que, si no le corta la segur de la muerte, no hay desatarle. Mucho más pudiera decir sobre esta materia, si no me lo estorbara la prisa que tengo de saber si el señor licenciado tiene algo más que decir de la historia de Basilio.
A esto respondió el estudiante, bachiller, o, como don Quijote le llamó, licenciado: «No tengo yo otra cosa que replicar, sino que, desde el mismo punto que Basilio supo que la hermosa Quiteria se casaba con Camacho el rico, no se le ha visto sonreír, ni se le ha oído hablar palabra cuerda, y anda siempre pensativo y melancólico, hablando consigo mismo de modo que claramente se muestra que se le ha volado el juicio.
- Come poco y duerme poco, y lo que come es fruta, y si duerme, si se descuida, duerme en el campo sobre la dura tierra como bruto animal.
- A veces mira al cielo, otras veces clava los ojos en la tierra con tanto embamiento, que se puede juzgar que es una estatua vestida, a quien menea el aire el repostero.
En resolución, él muestra tales señales de tener el corazón partido y deshecho, que todos los que le conocemos creemos que mañana, cuando la hermosa Quiteria diga el sí, será la sentencia de su muerte».
—Dios lo guiará mejor —dijo Sancho—, que Dios que da la llaga da la medicina; nadie sabe lo que ha de ser; desde aquí a mañana hay muchas