confirmarlas al oírle semejantes pláticas; y por pasar la noche a su costa, determinó seguirle el humor. Así pues, le dijo que llevaba toda la razón en perseguir el objetivo que se proponía, y que tal motivo era natural y propio de caballeros tan distinguidos como él parecía y su gallarda presencia demostraba; y que él mismo, en sus años mozos, se había dedicado a aquel honorable ejercicio, rondando en busca de aventuras por diversas partes del mundo, entre otras los partidos de Málaga, las islas de Riarán, la compuerta de Sevilla, elazoguejo de Segovia, la Olivera de Valencia, la Rondilla de Granada, la playa de San Lúcar, el Potro de Córdoba, las Ventillas de Toledo y otros diversos lugares, donde había ejercitado la ligereza de sus pies y la sutileza de sus manos, cometiendo muchos agravios, engañando a muchas viudas, destruyendo doncellas y estafando a huérfanos, y, en fin, dándose a conocer en casi todos los tribunales y juzgados de España; hasta que al fin se había retirado a aquel su castillo, donde vivía de sus haciendas y de las ajenas; y donde recibía a todos los caballeros andantes, de cualquiera calidad y condición que fuesen, todo por el gran amor que les tenía y para que compartiesen con él sus bienes en agradecimiento a su benevolencia.
Le dijo, además, que en aquel su castillo no había capilla en donde poder velar las armas, porque las estaban derribando para hacer de nuevo, pero que en caso de necesidad bien sabía él que se podían velar en cualquier parte, y que aquella noche las podría velar en un patio del castillo, y que a la mañana siguiente, pleaciendo a Dios, se harían las ceremonias debidas, de manera que le hiciesen caballero, y tan caballero que no pudiese ser más en el mundo.
Él le preguntó si traía algún dinero, a lo cual respondió Don Quijote que no traía un maravedí, porque en las historias de los caballeros andantes nunca había leído que ninguno lo llevase. A este punto le dijo el ventero que se engañaba; que, puesto que en las historias no se escribía, por parecer al autor dellas que no era menester