suele decirse, piedra sin mover bajo la cual pudiera hallarse algo que ilustrara su tema. Navarrete ha hecho todo cuanto la laboriosidad y la perspicacia podían hacer, y no es culpa suya si no nos ha dado lo que deseamos. Lo que dice Hallam de Shakespeare puede aplicarse al caso casi paralelo de Cervantes: > «No es la partida de su bautismo, ni el borrador de su testamento, ni la ortografía de su nombre lo que buscamos; no se ha presentado ninguna carta de su pluma, ningún registro de su conversación, ningún retrato suyo trazado… por un
Es, por tanto, de lo más natural que los biógrafos de Cervantes, obligados a hacer ladrillos sin paja, recurran en gran medida a la conjetura, y que la conjetura llegue en algunos casos a ocupar paulatinamente el lugar de los hechos establecidos.
Todo lo que me propongo hacer aquí es separar lo que es materia de hecho de lo que es materia de conjetura, y dejar al juicio del lector decidir si los datos justifican la inferencia o no.
Los hombres cuyos nombres figuran por común consentimiento en la primera línea de la literatura española, Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Calderón, Garcilaso de la Vega, los Mendoza, Góngora, pertenecían todos a familias antiguas y, curiosamente, todos, excepto el último, a familias que remontaban su origen a la misma comarca montañosa del norte de España. De la familia de Cervantes se suele decir que era de origen gallego, y es indiscutible que poseía tierras en Galicia desde una fecha muy temprana; mas creo que el peso de las pruebas tiende a demostrar que el «solar», el asiento originario de la familia, se encontraba en Cervatos, en el ángulo noroeste de Castilla la Vieja, cerca de la confluencia de Castilla, León y Asturias. Da la casualidad de que existe una historia completa de la familia de Cervantes, desde el siglo X