CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Don QuixotePublic
Página 1244 de 1353
Table of Contents

LX

Don Quijote se quedó admirado de oír decir a Roque tan discretos y buenos conceptos, porque no pensaba que entre los que ejercían oficios de hurtar, matar y encamisarse pudiese haber hombre que tuviese virtuoso pensamiento, y le respondió:

—Señor Roque, el principio de la salud está en conocer la enfermedad y en querer tomar el enfermo las medicinas que el médico le aplica; vos estáis enfermo, conocéis vuestro mal, y el cielo, o por mejor decir Dios, que es nuestro médico, os aplicará medicinas que os sanen, y sanarán poco a poco, no de golpe ni por milagro; cuanto más, que los pecadores discretos están más cerca de la enmienda que los necios; y pues vuestra merced ha mostrado tanta discreción en sus razones, no hay sino tener buen ánimo y esperar que se fortalezca la flaqueza de vuestra conciencia. Y si vuestra merced desea abreviar el camino y ponerse con facilidad en el de la salvación, véngase conmigo, que yo le enseñaré a ser caballero andante, en el cual se atinan tantos trabajos y desgracias, que, tomándose por penitencia, en un abrir y cerrar de ojos darán con el hombre en el cielo.

Roque se rio de la exhortación de don Quijote, y cambiando de conversación contó el trágico caso de Claudia Jerónima, de lo cual Sancho se mostró sumamente apesadumbrado, pues no le habían parecido nada mal la hermosura, la audacia y el espíritu de la moza.

1244