camino de regreso a la casa. ¿Acaso mi encuentro casual con él en el páramo no ha revelado otro rasgo favorable en su carácter? ¿Acaso no fue singularmente considerado y desinteresado por su parte acordarse de Anne Catherick en vísperas de su boda, e ir hasta Todd’s Corner para hacer averiguaciones sobre ella, cuando podría haber pasado el tiempo de manera mucho más agradable en compañía de Laura? Teniendo en cuenta que solo puede haber actuado por motivos de pura caridad, su conducta, dadas las circunstancias, muestra una bondad inusual y merece un elogio extraordinario. ¡Pues bien! Le concedo un elogio extraordinario, y se acabó.
19.—Más descubrimientos en la inagotable mina de las virtudes de Sir Percival. > > Hoy abordé el asunto de mi proyectada estancia bajo el techo de su esposa cuando él la traiga de vuelta a Inglaterra. Apenas había insinuado mis intenciones en este sentido, cuando me cogió calurosamente de la mano y dijo que yo le había hecho precisamente el ofrecimiento que él, por su parte, tenía mucho mayor interés en hacerme. Yo era la compañera entre todas a la que él más sinceramente deseaba asegurar para su esposa, y me rogó que creyera que le había concedido un favor duradero al proponerle vivir con Laura después de su matrimonio, exactamente como siempre había vivido con ella antes de este. > > Cuando le hube agradecido, en nombre de ella y en el mío, su considerado favor hacia ambas, pasamos a continuación al tema de su viaje de bodas y empezamos a hablar de la sociedad inglesa en Roma a la que iba a ser presentada Laura. Repasó los nombres de