octubre (el día de su rescate) había estado bajo custodia, su identidad con Anne Catherick sistemáticamente afirmada y su salud mental, de principio a fin, prácticamente negada. Facultades menos delicadamente equilibradas, constituciones menos tiernamente organizadas, habrían sufrido bajo una ordalía semejante. Ningún hombre la habría atravesado y salido de ella sin cambios.
Llegando a Limmeridge tarde en la noche del quince, la señorita Halcombe resolvió sabiamente no intentar la afirmación de la identidad de Lady Glyde hasta el día siguiente.
Lo primero por la mañana fue a la habitación del señor Fairlie y, empleando todas las precauciones y preparativos posibles de antemano, por fin le contó con todas las letras lo que había sucedido. Tan pronto como su primer asombro y alarma hubieron remitido, declaró con enojo que la señorita Halcombe se había dejado engañar por Anne Catherick. La remitió a la carta del conde Fosco y a lo que ella misma le había dicho sobre el parecido físico entre