claro a la señora Catherick en una entrevista personal. No comprendo que quiera ocultar a sir Percival su visita a este lugar, y ni mucho menos me creo, como parece hacerlo el ama de llaves, que su hija Anne no esté en el vecindario después de todo. ¿Qué habría dicho Walter Hartright ante esta emergencia? ¡Pobre y querido Hartright! Ya empiezo a echar en falta sus sinceros consejos y su buena disposición para ayudar. Seguro que he oído algo. ¿Habrá sido jaleo de pasos abajo? ¡Sí! Oigo las pezuñas de los caballos... oigo el rodar de las ruedas...
II
15 de junio.—El desconcierto de su llegada ya ha tenido tiempo de aplacarse. Han pasado dos días desde el regreso de los viajeros, y ese intervalo ha bastado para poner la nueva maquinaria de nuestras vidas en Blackwater Park en un buen funcionamiento. Ya puedo volver a mi diario, con bastantes probabilidades de poder continuar las anotaciones con la compostura de costumbre. > > Creo que debo empezar por consignar un comentario curioso que se me ha venido a la cabeza desde que Laura volvió. > > Cuando dos miembros de una familia o dos amigos íntimos se separan, y uno se va al extranjero y el otro se queda en casa, el regreso del pariente o amigo que ha estado viajando siempre parece situar al pariente o amigo que se ha quedado en casa en una dolorosa desventaja en el momento en que ambos se encuentran por primera vez. El repentino choque de los nuevos pensamientos y nuevos hábitos adquiridos con entusiasmo en el primer caso, con