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nydus/The Woman in WhitePublic
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El relato del conde

El relato del conde

En el verano de mil ochocientos cincuenta llegué a Inglaterra, encargado de una delicada misión política procedente del extranjero. Personas confidenciales se hallaban vinculadas a mí de manera semioficial, cuyas gestiones estaba autorizado a dirigir, hallándose el señor y la señora Rubelle entre el número de ellas.

De algunas semanas de tiempo libre dispuse antes de dar comienzo a mis funciones estableciéndome en los suburbios de Londres.

La curiosidad puede detenerse aquí para pedir alguna explicación de dichas funciones por mi parte. Simpatizo enteramente con la solicitud. También lamento que la reserva diplomática me prohíba complacerla.

Arreglé pasar el período preliminar de reposo, al que acabo de referirme, en la soberbia mansión de mi difunto y lamentado amigo, Sir Percival Glyde. Él llegó del continente con su esposa. Yo llegué del continente con la mía. Inglaterra es la tierra de la felicidad doméstica; ¡qué apropiadamente entramos en ella bajo estas circunstancias domésticas!

El lazo de amistad que unía a Percival y a mí se vio fortalecido, en esta ocasión, por una conmovedora similitud en nuestra situación pecuniaria.

Ambos necesitábamos dinero. ¡Inmensa necesidad! ¡Universal carencia! ¿Habrá algún ser humano civilizado que no se compadezca de nosotros? ¡Qué insensible ha de ser ese hombre! ¡O qué rico!

No entro en ningún detalle sórdido al tratar esta parte del asunto. Mi mente se retrae ante ellos. Con severidad romana, muestro mi monedero vacío y el de Percival a la avergonzada mirada pública. Permitamos que el

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