que estos se veían afectados por su renta. Cuando las rentas vitalicias se conceden mediante tontinas, la liberación de los ingresos públicos no comienza hasta la muerte de todos los rentistas comprendidos en un mismo lote, que a veces puede constar de veinte o treinta personas, cuyos sobrevivientes suceden en las rentas a todos aquellos que mueren antes que ellos; y el último sobreviviente sucede en las rentas de todo el lote. * Sobre los mismos ingresos siempre se puede recaudar más dinero mediante tontinas que mediante rentas vitalicias sobre vidas separadas. * Una renta vitalicia, con derecho de supervivencia, vale en realidad más que una renta igual sobre una vida separada y, debido a la confianza que todo hombre tiene naturalmente en su propia buena suerte, principio en el que se funda el éxito de todas las loterías, dicha renta suele venderse por algo más de lo que vale. En los países en los que es habitual que el gobierno obtenga dinero mediante la concesión de rentas vitalicias, las tontinas se prefieren por este motivo general a las rentas sobre vidas separadas. El expediente que recauda más dinero casi siempre se prefiere a aquel que probablemente logre de la manera más rápida la liberación de los
En Francia, una proporción mucho mayor de las deudas públicas consiste en rentas vitalicias que en Inglaterra. Según una memoria presentada por el parlamento de Burdeos al rey en 1764, la deuda pública total de Francia se estima en dos mil cuatrocientos millones de libras; de los cuales se supone que el capital por el cual se han concedido rentas vitalicias asciende a trescientos millones, la octava parte de toda la deuda pública. Las rentas mismas se calcula que ascienden a treinta millones al año, la cuarta parte de ciento veinte millones, el interés supuesto de toda esa