La separación del poder judicial del ejecutivo parece haber surgido originariamente de la creciente actividad de la sociedad, como consecuencia de su progresivo perfeccionamiento.
La administración de justicia se convirtió en un deber tan laborioso y tan complicado que requería la atención exclusiva de las personas a quienes se confiaba.
No teniendo la persona a quien se confiaba el poder ejecutivo tiempo para atender por sí misma a la decisión de las causas privadas, se nombró a un delegado para que las decidiera en su lugar.
En el proceso de la grandeza romana, el cónsul estaba demasiado ocupado en los asuntos políticos del Estado como para atender a la administración de justicia. Se nombró, por tanto, a un pretor para que la administrara en su lugar.
En el curso de las monarquías europeas fundadas sobre las ruinas del imperio romano, los soberanos y los grandes señores llegaron a considerar universalmente la administración de justicia como un cargo demasiado laborioso e ignominioso para ejercerlo por sí mismos. Por consiguiente, todos ellos se desentendieron del mismo nombrando a un delegado, bailía o juez.
When the judicial is united to the executive power, it is scarce possible that justice should not frequently be sacrificed to, what is vulgarly called, politics. The persons entrusted with the great interests of the state may, even without any corrupt views, sometimes imagine it necessary to sacrifice to those interests the rights of a private man.