principalmente aquellas destinadas a facilitar el comercio de la sociedad y aquellas para promover la instrucción del pueblo. Las instituciones para la instrucción son de dos clases: las destinadas a la educación de la juventud y las destinadas a la instrucción de personas de todas las edades. El examen de la manera en que los gastos de estas diferentes clases de obras e instituciones públicas pueden sufragarse de la manera más adecuada dividirá esta tercera parte del presente capítulo en tres artículos diferentes.
IV
Del gasto necesario para sostener la dignidad del soberano
Por encima del gasto necesario para permitir al soberano cumplir con sus diversas obligaciones, se requiere un cierto gasto para el mantenimiento de su dignidad. Este gasto varía tanto con los diferentes períodos de progreso como con las diferentes formas de gobierno.
En una sociedad opulenta