vez al ruinoso expediente de la financiación perpetua, la reducción de la deuda pública en tiempos de paz jamás ha guardado proporción alguna con su acumulación en tiempos de guerra. Fue en la guerra que comenzó en 1688 y concluyó con el tratado de Ryswick en 1697 donde se sentaron por primera vez los cimientos de la actual y enrome deuda de la Gran Bretaña.
El 31 de diciembre de 1697, la deuda pública de la Gran Bretaña, consolidada y no consolidada, ascendía a 21.515.742 £ 13 s. 8½ d.
Una gran parte de esas deudas había sido contraída mediante anticipos a corto plazo, y otra parte mediante rentas vitalicias; de modo que antes del 31 de diciembre de 1701, en menos de cuatro años, se había amortizado en parte, y en parte revertido al público, la suma de 5.121.041 £ 12 s. 0¾ d.; una reducción de la deuda pública mayor que la que se ha vuelto a lograr desde entonces en un período de tiempo tan corto.
La deuda restante, por lo tanto, ascendía únicamente a 16.394.701 £ 1 s. 7¼ d.