CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/MiddlemarchPublic
Página 120 de 962
Table of Contents

IX

El primo estaba tan cerca ya que, cuando se quitó el sombrero, Dorothea pudo ver unos ojos grises más bien juntos, una nariz delicada e irregular con un pequeño pliegue, y el cabello cayendo hacia atrás; pero había una boca y una barbilla de aspecto más prominente y amenazador de lo que correspondía al tipo de la miniatura de la abuela.

El joven Ladislaw no creyó necesario sonreír, como si estuviera encantado con esta presentación a su futura prima segunda y a los parientes de ella; sino que lucía más bien un aire de descontento con un puchero.

—Veo que eres artista —dijo el señor Brooke, tomando el cuaderno de dibujo y ojeándolo a su manera poco ceremoniosa.

—No, solo dibujo un poco. No hay nada allí que merezca la pena ser visto —dijo el joven Ladislaw, enrojeciendo, tal vez de genio más que de modestia.

—Vaya, vamos, este trozo está bien, la verdad. Yo mismo hice mis pinitos en este género en una época, ya sabes. Mira esto; a esto lo llamo yo una buena pieza, hecha con lo que solíamos llamar «brío».

El señor Brooke tendió hacia las dos muchachas un gran boceto a color de un terreno pedregoso y unos árboles, con un estanque.

—No juzgo de estas cosas —dijo Dorothea, no con frialdad, sino con una anhelante recusación de que se le pidiera su opinión—. Ya sabe, tío, que yo nunca veo la belleza de esos cuadros que usted dice que son tan alabados. Son un idioma que no comprendo. Supongo que hay alguna relación entre las pinturas y la naturaleza que soy demasiado ignorante para sentir..., del mismo modo que usted ve lo que significa una frase griega que para mí no quiere decir nada. Dorothea miró a Mr. Casaubon, quien inclinó la cabeza hacia ella, mientras Mr. Brooke decía, sonriendo con despreocupación—

120