Pocos días después, cuando le había ocurrido alcanzar a Rosamond en el camino de Lowick y se había bajado del caballo para caminar a su lado hasta dejarla bien protegida de un rebaño que pasaba, un criado a caballo lo había detenido con un recado para llamarlo a una casa de cierta importancia donde Peacock nunca había atendido; y era el segundo caso de este tipo. El criado era de Sir James Chettam, y la casa era Lowick Manor.
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