CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/MiddlemarchPublic
Página 821 de 962
Table of Contents

LIV

El anhelo era ver a Will Ladislaw. No sabía qué bien podía resultar de su encuentro: estaba indefensa; tenía las manos atadas para compensarle cualquier injusticia en su suerte. Pero su alma tenía sed de verle. ¿Cómo podría ser de otro modo? Si una princesa en los días de encantamiento hubiera visto a una criatura cuadrúpeda de entre aquellas que viven en rebaños acudir a ella una y otra vez con una mirada humana que se posaba en ella con preferencia y súplica, ¿en qué pensaría en su travesía, qué buscaría cuando los rebaños pasaran junto a ella? Sin duda, en la mirada que la había encontrado y que volvería a reconocer. La vida no sería mejor que un cuento de oropel a la luz de las velas y baratijas a la luz del día si nuestros espíritus no se vieran tocados por lo que ha sido, con frutos de añoranza y constancia. Era verdad que Dorothea quería conocer mejor a los Farebrother, y en especial hablar con el nuevo rector, pero también lo era que, recordando lo que Lydgate le había dicho sobre Will Ladislaw y la pequeña señorita Noble, contaba con que Will viniera a Lowick a ver a la familia Farebrother. El primer domingo, antes de entrar en la iglesia, lo vio tal como lo había visto la última vez que estuvo allí, solo en el banco del clérigo; pero cuando ella entró, la silueta de él había desaparecido.

En los días de semana en que iba a ver a las señoras de la Rectoría, ella esperaba en vano alguna palabra que pudiesen dejar escapar sobre Will; pero le parecía que la señora Farebrother hablaba de todos los demás del vecindario y de fuera de él.

—Probablemente algunos de los oyentes de Middlemarch del señor Farebrother lo sigan a Lowick a veces. ¿No cree usted eso? —dijo Dorothea, despreciándose un poco a sí misma por tener un motivo secreto al hacer la pregunta.

821