CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/MiddlemarchPublic
Página 327 de 962
Table of Contents

Capítulo XXI

Todos nacemos en la estupidez moral, tomando al mundo como una ubre para alimentar a nuestro supremo yo: Dorothea había empezado temprano a salir de esa estupidez, pero aún así le había sido más fácil imaginarse cómo se dedicaría al señor Casaubon, y se volvería sabia y fuerte en la fuerza y la sabiduría de él, que concebir con esa claridad que ya no es reflexión sino sentimiento —una idea devuelta a la inmediatez de los sentidos, como la solidez de los objetos— que él tenía un centro de equivalencia del yo, desde donde las luces y las sombras debían caer siempre con una cierta diferencia.

327