¿Y de qué habría servido actuar de otro modo? De hecho, sir James sentía tanta aversión ante la sola idea de asociar a Dorothea con Ladislaw como su posible amante, que él mismo habría querido evitar cualquier muestra externa de desagrado que hubiera reconocido tan desagradable posibilidad. Si alguien le hubiera preguntado por qué sentía esa aversión, no estoy seguro de que al principio hubiera dicho nada más completo o preciso que «¡Ese Ladislaw!», aunque, tras pensarlo mejor, podría haber argumentado que el codicilio del señor Casaubon, que prohibía el matrimonio de Dorothea con Will —salvo bajo penalización—, bastaba para descalificar cualquier tipo de relación entre ambos. Su repugnancia era aún mayor porque se sentía incapaz de intervenir.
Pero Sir James era una fuerza de un modo que él mismo ni sospechaba. Al entrar en aquel momento, era la encarnación de las razones más poderosas por las cuales el orgullo de Will se convertía en una fuerza repelente, manteniéndolo alejado de Dorothea.