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nydus/MiddlemarchPublic
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LI

con la obligación de recordar cualquier hilación de pensamiento, la dejaría caer, saldría a buscarla y no volvería a ella fácilmente. Reunir documentos es una manera de servir a su país, y recordar el contenido de un documento es otra. ¡No! La única forma en que se podía coaccionar al señor Brooke para que pensara en los argumentos correctos en el momento oportuno era machacárselos bien hasta que ocuparan todo el espacio de su cerebro. Pero aquí surgía la dificultad de encontrar espacio, habida cuenta de tantas cosas que ya se habían metido de antemano. El señor Brooke mismo observaba que sus ideas le estorbaban un tanto cuando hablaba.

Sin embargo, las enseñanzas de Ladislaw estaban a punto de ser sometidas a prueba, pues antes del día de la nominación, el señor Brooke debía explicarse ante los dignos electores de Middlemarch desde el balcón del White Hart, que se asomaba ventajosamente en un ángulo de la plaza del mercado, dominando una gran área al frente y dos calles convergentes.

Era una hermosa mañana de mayo y todo parecía esperanzador: existía cierta perspectiva de entendimiento entre el comité de Bagster y el de Brooke, a lo cual el señor Bulstrode, el señor Standish como abogado liberal, y fabricantes como el señor Plymdale y el señor Vincy, conferían una solidez que casi contrarrestaba al señor Hawley y a sus asociados, partidarios de Pinkerton en el Green Dragon.

El señor Brooke, consciente de haber debilitado las ráfagas del Trumpet en su contra gracias a sus reformas como propietario en el último medio año, y al oírse vitorear un poco al entrar en la ciudad en su carruaje, sintió el corazón bastante ligero bajo su chaleco de color ante. Pero respecto a las ocasiones críticas, a menudo sucede que todos los momentos parecen cómodamente remotos hasta el último.

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