worst I know of him;—and he says that Brooke is getting up a pretty strong party. Bulstrode, the banker, is his foremost man. But he thinks Brooke would come off badly at a
—Exacto —dijo sir James con vehemencia—. He estado investigando el asunto, ya que antes nunca me había ocupado de la política de Middlemarch, pues lo mío es el condado.
En lo que confía Brooke es en que van a echar a Oliver por ser peelite. Pero Hawley me dice que, si envían a un whig de todos modos, con seguridad será Bagster, uno de esos candidatos que vienen de sabe Dios dónde, pero radicalmente en contra de los ministros, y un hombre con experiencia parlamentaria.
Hawley es un tanto grosero; olvidó que estaba hablando conmigo. Dijo que si Brooke quería una pedrea, le saldría más barato que ir a las urnas.
—Os lo advertí a todos —dijo la señora Cadwallader, agitándose las manos hacia fuera—. Le dije a Humphrey hace mucho tiempo: el señor Brooke va a meter la pata hasta el fondo. Y ahora ya lo ha hecho.
—Bueno, podría habérsele metido en la cabeza casarse —dijo el rector—. Eso habría sido un lío más grave que un pequeño flirteo con la política.
—Eso podrá hacerlo después —dijo la señora Cadwallader—, cuando haya salido al otro lado del fango con unas tercianas.
—Lo que más me importa es su propia dignidad —dijo sir James—. Por supuesto, me importa aún más por la familia. Pero ya está entrado en años y no me gusta pensar que se exponga. Van a sacarle a relucir todos sus trapos sucios.
—Supongo que no sirve de nada intentar convencerlo —dijo el rector—. Hay una mezcla tan extraña de obstinación y volubilidad en Brooke. ¿Has hablado con él sobre el asunto?