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nydus/MiddlemarchPublic
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XL

Pero el vicario respetaba de corazón a los Garth, y una visita suya no era ninguna sorpresa para aquella familia. No obstante, la justificó incluso mientras estrechaba las manos, diciendo: —Vengo como emisario, señora Garth: tengo algo que decirles a usted y a Garth de parte de Fred Vincy. El caso es, pobre muchacho —continuó, mientras se sentaba y miraba a su alrededor con su brillante mirada a los tres que lo escuchaban—, que me ha tomado por su confesor.

El corazón de Mary latía con bastante rapidez: se preguntaba hasta dónde habría llegado la confidencia de Fred.

—Hace meses que no vemos al muchacho —dijo Caleb—. No me podía imaginar qué había sido de él.

—Ha estado fuera de visita —dijo el vicario—, porque el hogar se le había puesto un poco demasiado caliente, y Lydgate le dijo a su madre que el pobre muchacho no debe empezar a estudiar todavía.

Pero ayer vino y se desahogó conmigo. Me alegro mucho de que lo haya hecho, porque lo he visto crecer desde que era un chiquillo de catorce años, y tengo tanta confianza en la casa que los hijos son como sobrinos para mí.

Pero es un caso difícil sobre el cual aconsejar. Sin embargo, me ha pedido que venga a decirles que se va, y que se siente tan desgraciado por su deuda con ustedes, y por su incapacidad para pagar, que no puede soportar la idea de venir él mismo ni siquiera a despedirse.

—Dile que no importa un ardite —dijo Caleb, haciendo un gesto con la mano—. Hemos pasado por las estrecheces y las hemos superado. Y ahora voy a hacerme rico como un judío.

—Lo cual significa —dijo la señora Garth, sonriendo al vicario—, que vamos a tener lo suficiente para criar bien a los muchachos y retener a Mary en casa.

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