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nydus/MiddlemarchPublic
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Capítulo XLII

sabiduría. Podréis preguntar por qué, en nombre de la hombría, el señor Casaubon se comportó de ese modo. Considerad que su mente se encogía ante la compasión: ¿habéis observado alguna vez en una mente semejante el efecto de la sospecha de que aquello que la abruma como un dolor pueda ser en realidad una fuente de contento, ya sea actual o futuro, para el ser que ya ofende al compadecerla? Además, él sabía poco de las sensaciones de Dorothea y no había reflexionado en que, en una ocasión como la presente, estas eran comparables en intensidad a sus propias sensibilidades en torno a las críticas de

Dorothea did not withdraw her arm, but she could not venture to speak.

Mr. Casaubon did not say, “I wish to be alone,” but he directed his steps in silence towards the house, and as they entered by the glass door on this eastern side, Dorothea withdrew her arm and lingered on the matting, that she might leave her husband quite free.

He entered the library and shut himself in, alone with his sorrow.

Subió a su tocador. El ventanal abierto dejaba entrar la serena gloria de la tarde tendida en la avenida, donde los tilos proyectaban largas sombras.

Pero Dorothea no sabía nada de aquel paisaje. Se dejó caer en una silla, sin importarle que estaba bajo los deslumbrantes rayos del sol: si había incomodidad en ello, ¿cómo iba a saber que no formaba parte de su miseria interior?

Experimentaba la reacción de una ira rebelde más fuerte que cualquiera que hubiera sentido desde su matrimonio. En lugar de lágrimas, vinieron palabras:⁠—

“¿Qué he hecho yo —qué soy— para que él me trate así? Nunca sabe lo que pasa por mi mente; jamás le importa. ¿De qué sirve todo lo que hago? Desea no haberse casado nunca conmigo”.

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