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nydus/MiddlemarchPublic
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Table of Contents

XXVIII

1.er Gent. Buenos son todos los tiempos para buscar vuestro hogar conyugal trayendo un deleite mutuo.

2.º Gent. Pues es verdad. El calendario no conoce un día funesto para las almas hechas una por el amor, y aun la muerte sería dulzura, si viniera como olas henchidas mientras ambos se abrazan y no vislumbran vida alguna por separado.

El señor y la señora Casaubon, de regreso de su viaje de bodas, llegaron a Lowick Manor a mediados de enero.

Caía una ligera nieve cuando apearon a la puerta y por la mañana, al pasar Dorothea de su tocador al boudoir verde azulado que ya conocemos, vio la larga avenida de tilos irguiendo sus troncos sobre una tierra blanca y extendiendo ramas blancas contra el cielo plomizo e inmóvil. La llanura lejana se encogía en una blancura uniforme y una uniformidad de nubes colgantes.

Hasta los muebles de la estancia parecían haberse encogido desde la última vez que los vio:

  • el ciervo del tapiz parecía más un fantasma en su fantasmal mundo verde azulado;
  • los volúmenes de literatura cortés de la estantería parecían más imitaciones inamovibles de libros.

El brillante fuego de ramas de roble seco que ardía en los leños parecía una incongruente renovación de vida y fulgor⁠, al igual que la figura de la propia Dorothea al entrar cargada con los estuches de cuero rojo que contenían los kameos para Celia.

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