Es pura superficialidad apresurada la que deduce insinceridad de lo que los ajenos llaman inconsistencia, sustituyendo un mecanismo muerto de «sies» y «por lo tanto» por la miríada viva de raíces ocultas mediante las cuales la creencia y la conducta se forjan en sostenimiento mutuo.
Mr. Bulstrode, cuando esperaba adquirir una nueva propiedad en Lowick, había tenido naturalmente el especial deseo de que el nuevo clérigo fuera alguien a quien él aprobara por completo; y creía que era un castigo y una amonestación dirigidos a sus propias faltas y a las de la nación en su conjunto, el hecho de que justo por el tiempo en que entró en posesión de las escrituras que lo hacían propietario de Stone Court, el señor Farebrother «leyera su toma de posesión» en la pintoresca iglesita y predicara su primer sermón a la congregación de granjeros, jornaleros y artesanos de la aldea. No es que el señor Bulstrode tuviera la intención de frecuentar la iglesia de Lowick o de residir en Stone Court por un buen tiempo: había comprado la excelente granja y la hermosa finca simplemente como un refugio que podría ir ampliando gradualmente en cuanto a las tierras y embelleciendo en cuanto a la vivienda, hasta que fuera propicio para la gloria divina que fijara allí su residencia, retirándose parcialmente de sus actuales esfuerzos en la administración de negocios y volcando de manera más conspicua del lado de la verdad del Evangelio el peso de la propiedad agraria local, que la Providencia podría incrementar con imprevistas ocasiones de compra. Una fuerte inclinación en esta dirección parecía haberse manifestado en la sorprendente facilidad con la que se había obtenido Stone Court,