señor Brooke, presumiblemente valorada en unas tres mil libras al año, una renta que parecía riqueza para las familias provincianas, que aún discutían la reciente conducta del señor Peel sobre la cuestión católica, ajenas a los futuros campos auríferos y a esa plutocracia suntuosa que tan noblemente ha enaltecido las necesidades de la vida distinguida.
¿Y cómo no se iba a casar Dorothea?, ¿una muchacha tan hermosa y con semejantes perspectivas? Nada podía impedirlo, salvo su amor por los extremos y su empeño en regir la vida según unas ideas que habrían hecho dudar a un hombre prudente antes de hacerle una oferta, o que incluso podrían llevarla al fin a rechazar todas las ofertas. ¡Una joven de cierta alcurnia y fortuna, que de pronto se arrodillaba sobre un suelo de ladrillos al lado de un jornalero enfermo y rezaba con fervor como si se creyera viviendo en tiempos de los Apóstoles; que tenía extraños caprichos de ayunar como una papista y de desvelarse por la noche para leer viejos libros de teología! Una esposa así podría despertarle a uno una buena mañana con un nuevo plan para la aplicación de sus ingresos que interferiría con la economía política y el mantenimiento de los caballos de silla: un hombre, naturalmente, se lo pensaría dos veces antes de aventurarse en semejante compañía. Se esperaba que las mujeres tuvieran opiniones débiles; pero el gran salvaguarda de la sociedad y de la vida doméstica era que las opiniones no se tradujeran en actos. La gente sensata hacía lo que hacían sus vecinos, de modo que, si algún lunático andaba suelto, uno pudiera reconocerlo y evitarlo.
La opinión rural sobre las nuevas jóvenes, incluso entre los aldeanos, era generalmente favorable a Celia, por parecer tan afable e inocente, mientras que los grandes ojos de la señorita Brooke parecían, al igual que su religión, demasiado inusuales y llamativos.
¡Pobre Dorothea! En comparación con ella, la inocente Celia era astuta y mundana; tan sutil es una mente humana en comparación con los tejidos externos que le sirven de blasón o de esfera de reloj.