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nydus/MiddlemarchPublic
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LIII

monedas prolíficas de todas las naciones, mientras la Codicia indefesa lo miraba con envidia desde el otro lado de una reja de hierro. La fuerza de esa pasión había sido un poder que le permitió dominar todos los conocimientos necesarios para satisfacerla. Y cuando los demás pensaban que se había establecido en Stone Court para siempre, el propio Joshua pensaba que no estaba lejos el momento en que se establecería en el muelle norte con el mejor equipamiento en cajas fuertes y cerraduras.

Basta.

Nos concierne examinar la venta de sus tierras que hizo Joshua Rigg desde el punto de vista del señor Bulstrode, y este la interpretó como una dispensación alentadora que tal vez transmitía la aprobación de un propósito que abrigaba desde hacía algún tiempo sin aliento externo; la interpretó de este modo, mas no con demasiada confianza, ofreciendo su acción de gracias con frases prudentes.

Sus dudas no provenían de las posibles relaciones del acontecimiento con el destino de Joshua Rigg, el cual pertenecía a las regiones inexploradas no sujetas al gobierno providencial, excepto tal vez de un modo colonial imperfecto; sino que surgían de reflexionar que esta dispensación también podía ser un castigo para él mismo, como sin duda lo era la toma de posesión del beneficio por parte del señor Farebrother.

Esto no era lo que el señor Bulstrode le decía a nadie con el fin de engañarlo: era lo que se decía a sí mismo; era tan genuinamente su manera de explicar los acontecimientos como pueda serlo cualquier teoría de usted, si por acaso difiere de él. Pues el egoísmo que interviene en nuestras teorías no afecta a la sinceridad de estas; más bien, cuanto más satisfecho está nuestro egoísmo, más robusta es nuestra creencia.

Sin embargo, ya fuera por sanción o por castigo, el señor Bulstrode, apenas quince meses después de la muerte de Peter Featherstone, se había

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